
Hoy, esa visión de libertad y comunidad es liderada por nuestra increíble mánager, Stefani. Al igual que muchos de nuestros huéspedes, ella llegó originalmente a Hostal Bambú como voluntaria, movida por su pasión por los viajes y la cultura local. Tras recorrer el mundo por un largo tiempo, Stefani sintió la misma magia que nosotros hace años: supo que este era su lugar.
En Hostal Bambú, no eres un número de reserva; eres parte de nuestra comunidad. Entendemos que buscas un café que sepa a gloria, una ducha caliente que te devuelva la vida y una cama individual donde realmente puedas descansar. Hemos volcado toda nuestra experiencia en la Calle de la Loceria para que tu única preocupación sea disfrutar de la aventura.
Hostal Bambú nació de un encuentro fortuito. Éramos tres viajeros que, tras recorrer más de 30 países, nos cruzamos por azar en el camino hacia las montañas del Huila. En ese momento, solo éramos desconocidos compartiendo historias de mochila, sin la más mínima intención de construir un hostal. Pero al llegar a San Agustín, algo cambió. La energía mística de estas montañas y la conexión humana inmediata que sentimos entre nosotros fueron más fuertes que cualquier itinerario. Lo que iba a ser una parada de unos días se convirtió en un flechazo absoluto Desde el 2010, en la calle más emblemática de San Agustín, abrimos las puertas de Bambú. Lo construimos para ser el refugio que siempre buscamos en el mundo: un lugar donde las almas inquietas finalmente pueden soltar la mochila y sentirse, por fin, en casa.

Amenidades del Hostal


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